Se cree que el calendario maya no acaba en el 2012

En Belize, Centroamérica, un equipo de arqueólogos comandado por el matrimonio Chase (Arlen y Diane) de la Universidad Central de Florida, lleva 25 años estudiando una de las mayores ciudades maya que jamás existió: Caracol.

Durante todos estos años, armados con machetes, apenas han podido cartografiar 23 km2 de la ciudad. Poca cosa en comparación a los 177 km2 totales de Caracol (una ciudad con un área parecida a la de la actual Boston).

Pero ahora, de pronto, la NASA les ha cedido un instrumento láser que facilita su tarea de forma asombrosa, el LIDAR. Este instrumento óptico permite visualizar la estructura de territorios antiguos desde el aire, sin necesidad de de liberarlos físicamente de la vegetación que los envuelve.

Tras montar un aparato LIDAR sobre un bimotor y sobrevolar el área de Caracol, el matrimonio Chase fue capaz en solo 24 horas de reconstruir tridimensionalmente en una computadora, toda la ciudad de Caracol.

En Yahoo! Italia acaban de publicar una entrevista con Arlen y Diane, en la que muestran su asombro por la revolución tecnológica que el LIDAR supone para la arqueología. Para ambos: “esta técnica supondrá una revolución similar a la que trajo la datación por carbono 14 en los 50”.

Sin embargo a mi me ha llamado la atención la última pregunta de la entrevista antes citada. En ella, el periodista es incapaz de reprimirse y pregunta a los Chase acerca de la veracidad del supuesto fin del mundo que el calendario maya predice para el próximo 22 de diciembre del 2012.

La respuesta es clara:

“La profecía del 2012 es una construcción de los modernos seguidores del “new age. El ciclo temporal maya actual finalizará en torno al año 4946 de nuestro calandario. El 22 de diciembre del 2012 para el calendario maya será el 13.0.0.0.1 (que es una fecha cualquiera sin ningún valor simbólico) y para ese día, en el mundo todo estará tranquilo”.

Adivino la cara de estupor de los arqueólogos cuando les hacen esta pregunta, y sin embargo, este sinsentido se ha hecho demasiado habitual.

Hace unos meses, hablaba yo del trabajo de David Morrison en el Instituto de Astrobiología de la NASA (NAI). Morrison se encarga de responder habitualmente las dudas de los lectores de la web del NAI, y últimamente no para ¡el pobre! de recibir consultas sobre el próximo fin del mundo (un fenómeno por cierto, bastante cíclico).

Como digo, ante el alarmante número de consultas relativas a Nibiru, un supuesto planeta que se acerca al nuestro cada 3.600 años pero que nadie ha visto jamás y que según algunos “agoreros” volverá a visitarnos en el famoso 2012 (coincidiendo supuéstamente con el fin del mundo maya), Morrison decidió publicar un especial en Astronomy Beat dedicado a este peculiar fenómeno de pánico.

El astrónomo hizo un trabajo estupendo despejando las dudas absurdas de miles de “creyentes” en la leyenda de Nibiru y su fin del mundo, y sin embargo algo me dice que ni su paciencia divulgadora, ni las anteriores declaraciones de Arlen Chase sobre el error de cálculo del fin del mundo anunciando por el calendario maya, servirán para tranquilizar a aquellos que prefieren obviar la falta de evidencias y creer libremente en deliciosos horrores ficticios.