Hallan en México la posible tumba más antigua de Mesoamérica

Científicos mexicanos y estadounidenses localizaron la tumba de un posible sacerdote o autoridad prehispánica en el sur de México, que se cree que sería la más antigua de Mesoamérica.

El hallazgo ocurrió dentro de una pirámide de la zona arqueológica de Chiapa de Corzo, en el estado sureño de Chiapas, y según estudios preliminares tiene una antigüedad aproximada de 2.700 años.
En el lugar, una zona de la cultura zoque, se localizó una primera tumba con un hombre de unos 50 años y ricamente ataviado, probablemente un sacerdote o gobernante. Junto a él estaban los restos de un niño de cerca de un año y un adulto joven que se cree podrían haber sido sacrificados para que lo acompañaran.

En un sepulcro anexo más pequeño, los arqueólogos encontraron los restos posiblemente de una mujer, también de unos 50 años.

El descubrimiento fue hecho por miembros del llamado Proyecto Arqueológico Chiapa de Corzo, en el que participan científicos del INAH, de la Universidad Nacional Autónoma de México y de la Universidad Brigham Young de Utah, Estados Unidos.

A partir de los materiales cerámicos encontrados, los científicos determinaron de manera preliminar que los entierros datan del periodo Preclásico Medio, entre 700 y 500 a.C.

“Las características de este descubrimiento, hacen posible afirmar que la tradición mesoamericana de utilizar las pirámides como recintos funerarios es mucho más antigua de lo que se pensaba, y que no proviene del área maya”, señaló el INAH.

El instituto señaló que los hallazgos podrían contribuir a determinar el desarrollo de las culturas olmeca y maya.

Los científicos señalaron que existe una similitud entre los elementos del entierro múltiple de Chiapa de Corzo, sobre todo en materia de ornamentos y cerámica, con otros descubiertos en las últimas décadas en La Venta, Tabasco, perteneciente a la cultura olmeca.

“Es muy posible que un entierro de élites se remonte a ese periodo”, dijo a la AP la arqueóloga Lisa Lucero, del Departamento de Antropología de la Universidad de Illinois, y quien no estuvo vinculada con el hallazgo reportado por el INAH.

“Si bien no tengo duda de que está relacionado con los olmecas, no hay ningún nexo por sí mismo con los mayas en este momento”, señaló y añadió que en este momento sería muy difícil hacer un nexo entre esas dos culturas.

El posible dignatario enterrado fue ataviado con más de mil cuentas de jade, un taparrabos con incrustaciones de perlas, pendientes de jade, pulseras, brazaletes. Su boca estaba tapada con una concha y sus dientes tenían incrustaciones de jade o concha.