¿Qué hacer cuando no se para de crecer?

Es curiosa la naturaleza del ser humano. Todos queremos aquello que no poseemos. Hace unos días podíamos escuchar en la radio una entrevista (he de admitir que no recuerdo entrevistador ni entrevistado) en que el segundo comentaba, a una pregunta del primero: “… los hombres que tienen una pareja con el pecho grande, se sienten atraídos sexualmente por mujeres con pechos pequeños; y viceversa”.

Y en la consulta, una persona que padecía una diarrea crónica, de gran componente nervioso (la ley de protección de datos y el Juramento Hipocrático la amparan) deseaba – lo podía constatar en sus ojos – padecer estreñimiento “¡Vaya bendición sería!” llegó a decir.

El caso de Asdrúal Herrera tiene algo de todo eso. Se trata de un colombiano que crece entre 2 y 4 centímetros cada 3 meses. Y ya está sobre los 2’28. Hasta aquí, podría considerarse la envidia de cualquier adolescente que desee dedicarse a determinados deportes, como el baloncesto o el voleibol; o de aquellos que ya pasaron la edad en que los cartílagos de crecimiento están todavía abiertos, funcionando, y se han quedado por debajo de la altura deseada.

Pero es que… ¡Asdrúal sigue creciendo! Y su entorno no está preparado para albergar a alguien de su estatura. Al menos, no todavía. Quizás dentro de unos años, sea más normal ver personas tan altas como él. Los estudios así lo indican. Pero, de momento, Asdrúal es noticia.

¿A qué se debe el padecimiento de Asdrúal? Pues, en realidad, a un tumor situado a nivel de la hipófisis que es la glándula endocrina que controla prácticamente todo el metabolismo corporal. El problema que existe con este tumor, que entiendo por lo leído en la noticia que no es de comportamiento maligno, radica en el hecho que Asdrúal produce más hormona de crecimiento (GH) de lo que cabría esperar en un individuo sin esta afectación.

Esta alteración, que se denomina Acromegalia, además de dar lugar a una altura final excesiva, tiene repercusiones sobre otros órganos y funciones del cuerpo (ya en el artículo comentan que Asdrúal no puede aprovechar su estatura a la hora de practicar deporte porque se cansa en demasía).

Y la sociedad, ¿cómo ve a Asdrúal? Pues con una mezcla de admiración circense, como aquel que observa un fenómeno que sabe que no es frecuente; y con cierta conmiseración: Nadie desea para sí lo que está padeciendo Asdrúal. ¡Virgencita, virgencita, que me quede como estoy!

¿Tiene solución el problema de Asdrúal? Parece indicar  que así es; pero no para él, que no posee recursos económicos para cambiar la dinámica en que lo ha introducido la propia naturaleza. Necesita dinero. No para gastarlo en zapatillas deportivas para la práctica del baloncesto, ni para comprar una cama adaptada a sus medidas corporales; sino para poder viajar a Cuba, donde le han dado algo de esperanza.