¿Has utilizado alguna vez la Ouija?

No hay forma más sencilla, por su simplicidad, para tratar de comunicarnos con el “Más Allá”, que la “tabla Ouija”.

Y posiblemente en ello radique su mayor peligro, porque cualquiera puede acceder a esta práctica, con la finalidad, según la diferente motivación de los participantes, de establecer contacto con los seres queridos que ya han fallecido, con supuestos guías o maestros espirituales, e incluso con lo que hoy en día está muy de moda, con los extraterrestres.

Adquirirla es muy sencillo. Basta con acudir a cualquier librería o tienda esotérica especializada o aún más fácil, la podemos fabricar nosotros mismos con unos simples papeles y un vaso o copa invertidos que hagan la función de master.

Su nombre esta compuesto por dos vocablos: Oui (Sí, en francés) y Ja (Sí, en alemán).

Así, que su traducción literal, sería la de tablero “Si-Si”.Existen dos grandes hipótesis, con sus diferentes derivaciones sobre lo que realmente hace moverse la “Ouija”.

La mecanicista, defendida por los parapsicólogos más rigurosos y convencionales, que explican este fenómeno mediante una energía de carácter e influencia psíquica, procedente de nuestro propio subconsciente y que exteriorizamos a través de los movimientos neuromusculares de nuestros dedos.

Dicho de otra manera, son los mismos participantes los que mueven el master, aunque a nivel inconsciente.

La otra explicación del fenómeno, la espiritista, atribuiría los mensajes recibidos en el tablero a espíritus de difuntos o entidades desencarnadas. Con la “Ouija” abriríamos las puertas hacia otras dimensiones cercanas a la nuestra, pero a su vez imperceptibles.

 Siempre siguiendo con esta hipótesis, en muchas ocasiones, quienes se comunicarían con nosotros serían seres que en ocultismo reciben el nombre de “bajos astrales” o “cascarones”.Desde el mundo astral, el más cercano al nuestro, tendrían acceso a nosotros, las almas todavía muy apegadas a la materia y al mundo de los vivos.

Sin embargo, en otros casos, los mensajes provendrían de seres elevados, guías y maestros espirituales y cuya misión consistiría en guiar nuestra evolución. También el origen extraterrestre e incluso intraterrestre de algunos mensajes, es defendido por algunos practicantes de la “Ouija”.La “Ouija” puede entrañar varios y diferentes peligros.

Desde los de índole estrictamente psicológica, hasta algún caso de supuesta posesión. No estará de mas recordar la popular película “El Exorcista”.

Está basada en un hecho real que sucedió en Estados Unidos y donde solo se cambiaron algunos aspectos de la historia para hacer la película más comercial. Por ejemplo, el protagonista verdadero fue un niño, mientras que en el film se relata la historia de una niña que es poseída por el diablo.

Los que la hayan visto, recordaran que en sus comienzos, dicha niña entablaba contacto mediante la “Ouija” con una entidad que ella misma la denominaba como “El Capitán”. Pero tampoco hay que ser excesivamente alarmista y afirmar que todas las personas que practican la Ouija van a ser poseídas por una entidad maligna.

Es más, sinceramente creemos que los peligros derivados de la dependencia del fenómeno y la excesiva credulidad de los participantes ante los mensajes son los más peligrosos. Por otro lado, existen multitud de “contactados” que a través de esta experiencia han recibido informes altamente interesantes.

 Y quien les escribe este artículo ha tenido que indagar con ella muchas veces, ya que como investigador del mundo de lo paranormal, pienso que hay que conocer los fenómenos paranormales, su funcionamiento y sus peligros, para así estar documentado cuando facilitas información a través de un medio de comunicación.

Pero como también conozco multitud de casos que han derivado en un desenlace muy negativo (a veces aterrador) permítanme algunos consejos.

 – Nunca nos obsesionemos con tal práctica, ni con los mensajes. Este fenómeno crea en muchas personas una fuerte y peligrosa adicción.

– Nunca la deben practicar personas inmaduras psicológicamente, o que sean muy sugestionables, tampoco nadie que esté atravesando un mal momento emocional.

 – Mantengamos siempre un espíritu critico y analítico ante el fenómeno.

– No creamos a pies juntillas todo lo que se nos trasmite a través de ella.

– Cuidado con las medias verdades, a veces son más peligrosas que las mentiras.

– Practiquémosla con una persona especializada y con experiencia.

Estas advertencias conviene que las recuerde por si Ud. desea a pesar de todo practicar con el popular y controvertido tablero. En cualquier caso, insistimos, si adopta la otra opción y se olvida de la “Ouija”, seguramente se ahorrará muchos problemas.